lunes, 2 de noviembre de 2015

Quimeras (1)/No humanas










Lo que en la vida real sería monstruoso, como fantasía puede ser cómico y gracioso.  En la Antigüedad muchos seres mitológicos, tanto dioses como criaturas terrenales, eran quimeras, algunas semihumanas, como los dioses del Egipto faraónico con cabeza de chacal, ibis o halcón, los centauros, el Minotauro y los leones alados asirios con cabeza humana, otras sin un componente humano, como los grifos que se  sigue viendo por ahí. 

Están, por ejemplo, los cuatro de piedra del Capitolio de Bogotá, sede del Congreso, donde hacen aquelarre los rateros y homicidas que manejan el país, siempre dirigidos astutamente por el Presidente de Asesinos, alojado suntuosamente en la Casa de Nariño (frente al costado sur del Capitolio), que en Venezuela llaman "Casa de Narquiño".  Eso que lo explique el presidente anterior al actual, cuyo padre era compinche de narcotraficantes, o explíquelo usted, Presidente Juan Manuel Santos Calderón, que lo sucedió, habiendo sido su Ministro de Guerra y siendo por ende responsable directo por los algo así como seis mil "falsos positivos", "ejecuciones extrajudiciales" u "homicidios en persona protegida" sucedidos durante su ministerio.  Es por eso que usted se niega a reunirse con las Madres de Soacha, porque "sabe que le voy a averiguar sobre la muerte de mi hijo", como dijo Luz Ediela Palacios, madre de Jader Andrés, un "falso positivo".  Ella le envió una carta que usted no ha querido responderle.  Siga escondiéndoseles, sátrapa infame.



Grifo capitolino y capitalino.  No sé que hace ahí eso que parece una varilla torcida porque al pasar por la Plaza de Bolívar nunca he visto nada parecido, y no parece ser un defecto en la imagen.  ¿Es un refuerzo para evitar que se desbarate una estatua muy vieja del siglo XIX?


Ahora hay también quimeras de laboratorio (http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2013/05/quimeras-de-laboratorio.htm), pero aquí nos interesan las que ve uno por las calles, pintadas en las paredes o pegadas a ellas.  Ya he topado con unas 20.  Son apenas cinco no humanas, de las cuales meramente una semimecánica, algo que podríamos llamar un "dinomegáfono" o un "megafonosaurio", un dinosaurio con cabeza de megáfono.  Las demás son semihumanas, de ellas solamente dos con cabeza humana, una con cuerpo de oveja, otra con uno de oruga, porque todas las otras lo que tienen es cuerpo humano con cabeza de animal no humano, de cánido, ave, tortuga, sapo o pez.

Comencemos aquí con las no humanas.  La primera de ellas parece ser una paloma con cabeza de perro.  Está en la esquina de la carrera 13 con algo como la calle 49.  La cebra bípeda la vi en la carrera 7ª. con algo como calle 58, costado occidental.  Es de Peste, artista del que ya he incluido aquí una ballena, un ciervo o venado y un pez.  En realidad eso podría no ser una quimera sino un individuo disfrazado con cuello de jirafa y zapatos de tenis verdes de cordones rojos y metido en una especie de barquito que parece una cebra.  Cosas parecidas puede uno ver en algún carnaval.  La extravagancia del dibujo impide entender la intención del artista.

Luego está el gato con cabeza de liebre que ilustra un mensaje estudiantil de protesta de la época, hace unos dos años, en la que la rama ejecutiva del Gobierno nacional, que siempre, desde lo del Consenso de Washington, ha impuesto políticas de las que llaman "neoliberales", se vio obligado a desistir, por la intensidad de las protestas, en su intento de privatizar la educación superior y convertirla en un mero negocio, como ya lo hizo con el sistema de salud.  La leyenda dice: "Peligro: con la reforma a la Ley 30 nos dan gato x liebre".  Más abajo hay una frase ilegible que en la calle anterior, la 45, sí es posible leer: "No nos engañen."  Donde no es posible leerla es en la vía peatonal corta que baja desde la entrada de la Universidad Piloto hasta la carrera 13, pero en cambio ahí lo demás está nítido, mientras que en la 45 se lo ve borroso.  Son las complicaciones que presenta el uso poco hábil o apresurado de plantillas.

En el cuarto ejemplo se ve un par de criaturas rosadas no identificables con púas, una de ellas con un tentáculo como de cefalópodo (no recuerdo ya donde vi eso), y el último es el megafonosaurio antedicho.  Fue lamentable encontrar esa lámina arrancada parcialmente, en La Candelaria, el sector histórico de la ciudad.  Estaba a dos cuadras al sur de la Avenida Jiménez, en lo que creo es la carrera 3ª.  Se me ocurrió que la palabra completa podría ser MÉGAFAUNE, un retruécano en francés: mégaphone es "megáfono" y mégafaune es "megafauna", que es como los paleontólogos denominan a la fauna gigantesca de otras épocas.  Busqué en la Red bajo mégafaune y descubrí que es un conjunto musical de la ciudad francesa de Lyon con cuenta en la "red social" electrónica Facebook, donde pude ver su emblema en versión íntegra, que incluyo aquí.  ¿Acaso pasaron por la misérable Colombie, o fue que algún admirador suyo se trajo el emblema y lo pegó en ese poste?    

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