viernes, 16 de octubre de 2015

Reptiles (6)/Tortugas (2)


















Primero aparece lo ya mencionado en la primera parte de esta serie sobre las tortugas, que es el mural de Lesivo con la cabeza de una tortuga marina.  En la foto del mural completo se ve un poco más allá el muro bajo más corto de su tortuga terrestre.  En la sección que será sobre los murales se incluirá varios detalles de éste.

Luego aparecen otras tres tortugas, pero estas de estilo humorístico, la segunda de ellas sentada sobre un equipo de sonido.  La última es un personaje de las tortugas "ninya" (ninja), de Don Motta.  La leyenda dice en inglés "Rafael estuvo aquí".  Lo de "… estuvo aquí" es una frase antigua que se veía ya en inscripciones romanas y viquingas garabateadas en piedra o madera.  En la Roma imperial era común que se supiera leer y escribir, como lo es ahora, y sus legionarios eran grafiteros de ocasión que dejaban sus mensajitos por donde pasaban, o dibujitos obscenos como los que se encontró en Pompeya y como los de nuestro tiempo.  En cambio lo de Lik Mi en Bogotá es "pornoarte" como el de los grabados japoneses elegantes, impecables y minuciosos de otros siglos (http://arte-callejero-de-bogota.blogspot.com/2015/09/del-kama-sutra-de-alias-lik-mi.html).

El mural del equipo de sonido es del grupo de grafiteros ABM y está en la calle 30-A con carrera 4ª., la cuadra del costado sur de la estación de Policía de La Perseverancia, que se sublevó en 1.948 durante el Bogotazo.  Dos de mis tías, fallecidas hace ya varios años, vivían muy cerca de ahí, en la misma carrera de la estación, la 5ª., en un edificio esquinero con la 27 (?) que sigue ahí, y fueron testigos de esos acontecimientos. (Cruzando la calle, frente a dicho edificio, están ahora las Torres del Parque del arquitecto Salmona, que tienen vista a la Plaza de Toros de Santamaría y quedan en el costado norte del Parque de la Independencia, muy cerca también del Planetario Distrital y la estatua de Nicolás Copérnico, una donación del gobierno de Polonia.) 

La estación permaneció sitiada por unos días y los vecinos pasaban ollas de alimentos por sobre los muros a los sitiados.  No entiendo como era posible esto, pero sucedió tal como una de ellas me lo contó.  Fue un caso insólito, único, porque la Policia era un instrumento represivo del régimen conservador que perseguía a los liberales y los andaba asesinando por todas partes.  Obviamente la explicación está en que el barrio era el de Gaitán, un liberal, cuyo asesinato fue lo que causó el Bogotazo.  En una ocasión pasó ella por ahí, se inició el tiroteo y alguien gritó: "¡Tírense al suelo!"  El país regresó a la normalidad al cabo de unas dos semanas, luego de esta Revolución Gaitanista fracasada que logró el milagro de unir a los dos partidos políticos tradicionales, que de matarse el uno al otro pasaron a matar al "pueblo pueblo" y siguen haciéndolo desde entonces, en un simulacro de democracia que no se sostendría si no fuera por la ayuda militar externa.  Ya se dijo aquí algo sobre Gaitán, en la tercera parte de la serie sobre los lagartos, porque se incluyó ahí otro mural encontrado en La Perseverancia.  (Recibí respuesta de Ene Ene, el muralista y tatuador, que regresó a Chile hace poco, y confirmó lo del ambiente de inseguridad en ese sector: hay un par de asaltantes que anda yendo y viniendo en una motocicleta, viendo a ver quien se ha atrevido a pasar por ahí ingenuamente, para caerle encima.)

En Colombia llaman despectivamente "lagartos" a los aduladores de los que manejan el poder a través del asesinato, a quienes se arriman para recibir favores.  En su sitio en la Red las FARC-EP llaman ahora "lagartos de la paz" a personajes como León Valencia, un ex guerrillero del ELN que dirige la Corporación Nuevo Arco Iris y promueve las conversaciones de La Habana.  Él justifica su renuncia a la vía revolucionaria diciendo que no pudo soportar ciertos asesinatos que le parecían inaceptables por innecesarios, como el de cierto jerarca de la Iglesia Católica y los de los disidentes en su grupo guerrillero.

Parece que Erre, Lesivo y el grupo grafitero Toxicómano, que incluye a unos "ponqueros" (punks), que son los de cabeza rasurada a ambos lados y cresta de cabello (teñido chillonamente) a lo casco de legionario romano (o a lo indígena norteamericano Iroquois), se dejaron absorber por el "orden establecido".  En mi última caminata fotográfica, hace apenas cuatro días, el 12, un lunes festivo, me sorprendió ver anunciada en pendones enormes en el costado oriental de la Biblioteca Nacional una exposición de ellos.  Como no la abren en días festivos llamé al día siguiente a indagar y dijeron que son murales de esos artistas callejeros alusivos al personaje de la Independencia Antonio Nariño "en su faceta de impresor, escritor y (…)", … y no recuerdo ya la tercera "faceta" del prócer que escuché por teléfono.  Puede tomarse fotos.  Incluyo luego de las tortugas un par de fotos de los pendones.  En uno de los dos aparece un Nariño anacrónico y duplicado con gafas de sol.

A los aficionados a las bibliotecas físicas les servirá esto otro: aprovecharon para informarme que ya no puede uno ir a esa a consultar los archivos a menos que uno se registre como usuario, pero eso no tiene ningún costo para el futuro usuario.  Va uno y le toman una foto para la tarjeta de usuario (o "carnet", como dicen ellos, siendo que es un galicismo).  En otra época iba mucho allá y pasaba horas en la sala de lectura (helada como una nevera), que tenía unos vitrales verticales y angostos bastante largos de varios colores y de estilo art nouveau, muy atractivos. 

Por lo que veo ahora en el sitio del grupo Grafito en Facebook, en las fotos del tema que anuncia la exposición, despejaron ese espacio y ya no es una sala de lectura.  Acabo de unirme al grupo y ahí quedó mi invitación a asomarse a éste blogo.  Agradezco que la persona que aprobó mi solicitud hubiera otorgado un Like a mi mensaje.  Con ese son ya dos grupos grafiteros de los de esa "red social" electrónica a los que he podido unirme.  Un tercer grupo se hizo el exclusivo y no respondió a mi solicitud.  Alguna razón tuvieron que tener.  Tuvo que haberles parecido demasiado sospechosos mis antecedentes, por las lagunas extensas que uno deja en ellos cautelosamente. 

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