domingo, 4 de octubre de 2015

Reptiles (3)/Lagartos (3)
















Hace exactamente una semana, el 27 de septiembre, un domingo (las caminatas fotográficas son preferiblemente dominicales, por razones ya dadas), el recorrido tuvo algo de histórico. 

Yendo hacia el centro pasé por el barrio "obrero" tradicional de La Perseverancia en los cerros orientales. ("Obrero" es como dicen a ciertos barrios, queriendo decir "del estrato social más bajo", haya o no en él más comerciantes, tenderos, músicos, artesanos y maestros de escuela que obreros).  Fue el de Jorge Eliécer Gaitán Ayala, el dirigente liberal rebelde, hijo de maestra de escuela.

Gaitán despotricaba contra "la oligarquía liberalconservadora".  Cuando comenzó a hablar de la "fiscalización de bienes", como me contó un carpintero gaitanista de la época (http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2012/12/la-buena-vida-en-la-sabana.html), eso la asustó tanto que por primera vez se unió en lugar de seguir disputándose el poder godos papistas ultramontanos y liberalejos irreverentes y lo asesinó con el apoyo de la C.I.A.  Esta agencia de "seguridad" llamó al complot el "Operativo Pantomima", como confesó luego su agente John Mepples Espirito.  El Gobierno de los Estados Unidos andaba diciendo que Gaitán era comunista. 

En cambio para los comunistas Gaitán era un "trepador social" despreciable, un burguesito populista y oportunista.  Se había casado con una hija de la "alta sociedad" de Medellín, que veía con horror ese matrimonio de una de las suyas con un moreno "aindiado" que los caucásicos llamaban "el Negro", del que se burlaban diciendo que a ella le esperaba "un negro porvenir" … pero la hija, Gloria, nació con el fenotipo caucásico de la madre, y la descendencia siguió blanqueándose.  La nieta de Gaitán es igual de caucásica, como si el Destino hubiera querido burlarse de los burladores. 

El magnicidio inició una guerra civil (de las que había habido casi 20 en el siglo XIX, en la última de las cuales, la Guerra de los Mil Días, peleó uno de mis abuelos, un liberal anticlerical, luego teósofo y masón [http://transcripcionesreveladoras.blogspot.com/2013/01/la-muerte-de-alicia.html]) que no ha terminado y tiene ya 67 años.  Las conversaciones en Cuba parecen ser otro de esos trucos taimados, como el que usaron para acabar con los Comuneros en el siglo XVIII, a lo que se prestó traicioneramente la Iglesia Católica, y el del acuerdo de paz que permitió exterminar fácilmente a los ex guerrilleros por las calles en "asesinatos selectivos" de congresistas, diputados, concejales y alcaldes de la Unión Patriótica (en total unos seis mil). 

Los pocos sobrevivientes tuvieron que exiliarse o volver al monte y a las armas.  Uno de ellos era representante por el departamento del Caquetá en la cámara baja del Congreso, Luciano Marín Arango, ahora alias "Iván Márquez", uno de los del equipo de negociadores de las FARC-EP en La Habana.  La intención ahora sería hacer "concentrar" a la guerrilla en ciertos sitios y desarmarla para luego caerle encima.  No creo que vayan a dejarse empujar hacia una trampa otra vez,  por lo de que "gato escaldado al agua fría le huye".

Íbamos en que pasé por el barrio gaitanista (hay un busto de Gaitán, pero muy tosco).  Me sorprendió encontrarme con otro buen mural de N.N. o Ene Ene (firma de ambas maneras), del que lo único que sabía era que era chileno (firma y pone "Santiago de Chile") y que pintaba conjuntamente con el equipo grafitero animalista A.P.C. (Animal Power Crew).  En varios sitios había visto lo suyo al lado de lo de A.P.C. 

Había ahí varias personas, tanto adultos como niños, y una hilera de frascos grandes con pintura en el andén.  A la derecha del mural vi dibujos infantiles, incluyendo el que decidí poner aquí en primer lugar. Era el muro del Centro Comunal Luis Eduardo Aldana Soto, en la carrera 4 bis A # 32-64. En una inscripción decía también "de 1962 a 1964", el período de su construcción. 

Mientras tomaba fotos del mural de N.N. un señor joven de unos 20 y pico de años me señaló los dibujitos de los niños en el muro y dijo que acababan de pintarlos.  Me acerqué a inspeccionarlos y me gustó tanto el antedicho que lo fotografié.  En mi archivo es un caso único: arte callejero, sí, pero no de un grafitero sino de un niño pequeño, y mejor que mucho de lo que he visto por ahí dibujado burdamente.  Otro señor casi igual de joven me mostró al artista, que estaba sentado en el andén del costado opuesto de la calle con otras personas, y explicó que el dibujo era de un dinosaurio.  (Nunca lo habría adivinado, pero la cresta en el lomo sí es definitivamente de reptil, y como de iguana.)  Mi interlocutor era Diego Ochoa, tío suyo.  El señor que me había hablado inicialmente también lo era.  Son "raperos".  Pregunté como se llamaba el niño, que resultó ser Gerónimo Ochoa, de ocho años.  Como se ve, firmó su dibujo como "Gero".    

Otra gran sorpresa: conocían a N.N.  Estuvo viviendo en Colombia durante cinco años y hacía apenas dos meses había regresado a Chile.  Tiene cuenta en Facebook a nombre de "Ene Ene", se llama Nelson y es tatuador.  Voy a enviarle un mensaje contándole de éste encuentro inesperado con sus amigos de La Perseverancia.

Pregunté donde había más murales.  Diego dijo que la vuelta de la esquina, subiendo un poco.  Advirtió que no subiera mucho más porque si me veían la cámara me iban a asaltar para quitármela.  Comenté: "…. pero a esta hora no habra problema."  Era como la una de la tarde en un día soleado.  Repitió la advertencia: si subía era bajo mi propia cuenta y riesgo.  Inicié la retirada.  Muy cerca, bajando hacia la carrera 5ª., encontré en otro muro una firma muy artística de un Ochoa, y me pregunté si acaso era de alguien de la misma familia de los Ochoa raperos y artistas precoces.

Luego de la firma está el mural de N.N., con acercamientos a sus detalles (incluyendo la firma, la procedencia del artista y la fecha).  Sobre la cabeza de la bestia extraña alguien puso una clave de sol verde inclinada que he visto también en otras partes.

Por último está un mural encontrado en Chapinero, en la carrera 13, en la cuadra que termina en la calle 67, que creo es también el límite norte de Chapinero y el comienzo de "el Norte", como llaman al sector de los asesinos de Gaitán, únicos responsables por el inicio de la guerra actual.  El mural tiene dos criaturas que parecen ser lagartos.  En la esquina superior derecha se ve una antenita parabólica con el emblema de DIRECTV, la empresa de televisión satelital.

    

  
         


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