viernes, 30 de octubre de 2015

El Zoológico de CRISP


























Esto lo anticipé en el tema anterior porque entre los ejemplos de anfibios se debía incluir la salamandra que es una de las láminas autoadheribles de CRISP, dibujos en tinta negra de animales no humanos sobre fondo blanco.  Además hay animales suyos en murales, de los que ya aparecían exhibidos en éste blogo unos chigüiros (http://arte-callejero-de-bogota.blogspot.com/2015/09/mamiferos-5roedores-3chiguiros-y.html) y un cocodrilo (http://arte-callejero-de-bogota.blogspot.com/2015/10/reptiles-2lagartos-2.html).

Tengo ya algo así como un centenar de "trofeos de caza".  Son, como he explicado, láminas que he podido desprender sin dañarlas.  Llega uno a casa y las pega en hojas de papel.  (También está el caso insólito de un dibujo impreso sobre papel, de un disc jockey, que encontré casi totalmente desprendido pero intacto y que el próximo aguacero iba a tumbar y destruir.  Pude retirarlo fácilmente, como si hubiera estado esperando a que pasara por ahí para salvarlo.  Unas tres semanas después volví a verlo en el Parque de la Independencia, ese ejemplar sí todavía bien pegado, cerca de lo que queda del carrusel). 

Apenas dos de los trofeos son del zoológico, bastante poblado, de CRISP.  Creo que podrían ser muchos más de ese artista si no fuera porque llegó un momento en que comencé a sentir que sería injusto seguir arrancándolos (suponiendo que otros también se habrían dejado arrancar sin estropearse).  Un sentimiento intenso de culpa me obligó a desistir.

La primera lámina de CRISP que arranqué fue el águila en vuelo con las alas extendidas, como planeando tal como lo hacen los buitres en círculos.  Estaba puesta sobre la entrada de un Edificio Finver en la calle 53 (# 21-43), en el trecho largo de sector comercial que va de la carrera 13 a la 30, pasando por el Barrio Galerías (antes el Barrio Sears), al alcance de la mano --bastaba con empinarse un poco--, y además el extremo superior, que era realmente el inferior porque había quedado puesta al revés, se había desprendido hacía mucho tiempo y estaba caído y enrollado, tapando casi toda la mitad inferior, y con el reverso ya con una capa gruesa de polvo, así que por lo menos en ese caso lo que hice fue salvarla retirándola de ahí.  Estaba llegando al final de su vida útil a la intemperie. 

Que estuviera al revés y cayéndose indica que fue pegada apresuradamente.  La cabeza estaba hacia la derecha y las alas estaban trastrocadas, con la que debía estar arriba, abajo.  El error lo pude comprobar porque ya había visto esa misma ave como mural en otra parte, de gran tamaño, con una extensión de un metro o más de punta a punta del par de alas, mientras que en la lámina el águila tiene una envergadura de menos de una cuarta (la cuarta corresponde a 20 cm.).

El águila pintada en un muro está en la misma esquina (la más pintarrajeada que he visto en tres meses de caminatas fotográficas) del susodicho grupo de tres chigüiros (madre y par de crías), en la calle 43 con carrera 18-A (la misma carrera de la Iglesia de Santa Teresita, que queda cuadra y media más al norte).  La cría aislada de chigüiro que incluyo aquí (sobre fondo rojo y amarillo) la encontré mucho después, el día 11 del presente mes, y es de lo poco que queda de un mural suyo que está en los cerros, en La Candelaria, el centro histórico de la ciudad, cerca de la Plaza de Mercado de La Concordia y donde otros dos murales suyos sí siguen intactos.  No es que el mural se hubiera deteriorado: fue que otro grafitero lo tapó.  Leí por ahí que hay una norma grafitera informal que dice que no debe pintarse sobre lo pintado por otros, pero he comprobado que no todos la respetan, y da lástima ver como unos tapan cosas muy bien hechas que son obras maestras.  Mi cámara ha salvado para "la posteridad" (como se dice) varias cosas hermosas que habrían desaparecido para siempre si no hubiera sido por mis caminatas fotográficas.  Debería haber un equipo de fotógrafos recorriendo continuamente las calles para fotografiarlo todo antes de que sea ya demasiado tarde. 

Cuando por fin comencé a recorrer el centro de la ciudad tomando fotos, a fines del mes pasado (domingo 27), me sorprendió encontrar varias de esas láminas de animales de CRISP.  Fue cuando decidí no arrancarle más, en el momento en que vi una con la URL (dirección en la Red [Uniform Resource Identifier]) del sitio de su empresa de recorridos turísticos grafiteros para extranjeros (bogotagraffiti.com), el domingo 4 de octubre, porque ellos, en esos recorridos, que son en el centro, seguramente ven las láminas, en sitios como paredes, postes del alumbrado público o de semáforos y señales de tránsito.  Remata la presente serie de fotos una de la lámina con dicha URL.

No podía dejar el sector sin ellas, y mucho menos sin la de la URL, porque no vi ningún otro ejemplar de la misma.  Estaba pegada a un quiosco de los metálicos plateados de venta de "galguerías" (golosinas) en el costado occidental del Parque de los Periodistas, en la carrera 4ª.  Apenas la vi me entusiasmó la idea de agregarla a mi colección --era un gran hallazgo, como encontrar la tumba intacta de un faraón en el Valle de los Reyes--, pero instantes después apareció el remordimiento, que venía insinuándose desde hacía ya algunas caminatas.  Algo me dijo: "¡BASTA!  ¡NO MÁS!  ¡DEJA ESO AHÍ!"

La idea de coleccionar láminas de grafiteros, ¿me tiene convertido en su peor enemigo?  No sería justo decir eso y puede ser al contrario.  Algo que tarde o temprano se deteriorará o será arrancado torpemente y dañado --muchas las encuentro así--, va a quedar consignado en una galería electrónica indefinidamente, o por lo menos hasta que el Armagedón haga que colapse la Red.  Como expliqué en un tema anterior, puede ser difícil o imposible tomar buenas fotos de algunas cosas in situ, y en esos casos hay que ver si es posible, subiéndose al banquillo que cargo en el carrito de las compras, retirarlas y traerlas a casa.

El mural de los tres animales (mico, lechuza y pez), ubicado en la esquina de la calle 54 (?) con Avenida Caracas (la calle es la siguiente a la 53 y ve uno ahí una confusión en la nomenclatura: en la lata a la vista en la foto dice "Diagonal 53" pero me parece recordar que más abajo, avanzando por esa calle, dice otra cosa), en el costado norte de una tienda de mascotas (es un sector de varias cuadras de tiendas de esas), lo vi el domingo 6 de sept., y fue mucho el asombro cuando vi eso mismo en el centro un mes después (domingo oct. 4), pero ahora en una lámina, reducido a algo menudo, en la calle 20 con 4ª., una cuadra muy deteriorada en cuyo costado opuesto hay un mural muy largo de casi media cuadra hecho conjuntamente por Juega Siempre, Lesivo y Toxicómano (esto último el nombre de todo un grupo grafitero).

A la derecha del mural de los tres animales se ve parte de otro mural suyo, pintado en un muro perpendicular al de los tres animales.  Es un ataque gráfico a los banqueros.  Un encorbatado con casco como el de los malvados de la serie "La Guerra de las Galaxias", caminando y con  maletín en mano (sobre el mismo aparece la palabra "BANCOS"), lo he visto en lámina autoadherible.  Éste otro tema será incluido en una sección sobre los murales.   

Con el canguro se presentó otra sorpresa.  Vi una lámina descabezada (que incluyo aquí) y era imposible saber que animal era ese, pero me parecía que lo que veía era la cola y los cuartos traseros de un canguro, y justamente al día siguiente, el lunes festivo 12 de octubre, me alegró mucho encontrar una copia íntegra que permitió confirmar que era un canguro.  Es el emblema de la tierra natal de CRISP.   

(Hace como 40 años la Ley Emiliani trasladó a los días lunes varios días de fiesta para evitar que la gente "hiciera puente", que consiste en no laborar los viernes posteriores a un jueves de fiesta o los lunes anteriores a un martes de fiesta, convirtiendo el fin de semana en uno de cuatro días.  Ahora  los fines de semana extraordinarios son de meros tres.  Hay fiestas inamovibles pero el Día de la Raza (12 de octubre) ya no lo es.  Éste año no hubo que trasladarlo al lunes más próximo porque el 12 de octubre resultó ser un lunes.  Siguen llamando "puentes" a los fines de semana largos (tres días) pero ese no era el sentido inicial de la expresión.  Nunca había salido a caminar dos días seguidos porque son varias horas de paseo y queda uno físicamente resentido, pero quise por primera vez aprovechar un lunes festivo, y la recompensa fue esa de topar con el cangurito completo.)

La otra ave es un martín pescador que llaman laughing jackass ("asno que ríe") o laughing kookaburra (pronunciado como "cucaburra"), otra especie de la avifauna australiana.  Tiene un reclamo muy extraño que suena como una carcajada burlona, tan ruidosa que parece como si tuviera eco.  Hay cuatro especies de cucaburras y CRISP decidió seleccionar esa, que tiene una banda horizontal al nivel de los ojos.

El animalito de la trompa larga como la de un cusumbo y púas es el equidna, otro de la fauna insólita de Australia.  Es un mamífero que pone huevos, como el ornitorrinco.  ¿¿¿A qué sabrá un huevo de esos???  ¿Los consumían los aborígenes australianos?  Sí sé que esta gente recurría al canibalismo en tiempos de escasez: ¡se comían a sus bebés!  La vida dura lleva a hacer cosas como esa y no puede uno ponerse a juzgarlos.



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