sábado, 1 de agosto de 2015

... y más ballenas jorobadas ...



Esta ballena jorobada y su cría son un detalle del extremo derecho de un mural encontrado en la carrera 24 con la calle 48 o 49, en el costado occidental de la vía, que yendo hacia el norte llega a la calle 53, donde está el centro comercial del Barrio Galerías.  En mi infancia era el Barrio Sears, llamado así por el gran almacén de Sears Roebuck situado donde ahora está ese centro comercial.  El almacén era parecido al de Falabella que no hace mucho se instaló justamente donde estuvo durante muchos años el de Sears, una cadena de almacenes que se fue del país hace ya mucho tiempo. 

El mural muestra una escena submarina.  Sobre el poste del alumbrado público de la izquierda el artista pintó parte de su obra para que no quedara un vacío en el mural.  Incluyo a continuación una foto de todo el mural y luego otros dos detalles: un buzo (las piernas del buzo aparecen en el de las ballenas) y el extremo izquierdo del mural, donde se ve la calavera de un pirata, un cofre y un ancla.  








En la esquina inferior izquierda el artista puso su nombre artístico: FAMIN.  También está un nombre más pequeño, que es "FAXIN", que parece ser otro de sus seudónimos.  En muchas partes aparece el primero siempre junto con el dibujo de un avión de papel, y en un caso el segundo, o el avión solo.  He fotografiado ya nueve de esas firmas suyas con avioncito y el avión sin el nombre y eventualmente podría justificarse incluir toda la serie, además de otras firmas.  Éste ejemplo estaba en el mismo sitio donde vi la ballena de Peste:    




La suya es de las menos llamativas.  Muchas ya fotografiadas son de una caligrafía muy decorativa, como la firma formal de ciertas personas.  Un ejemplo es la de un médico en una receta médica que conservo desde hace muchos años, otra aparece en un libro de segunda mano comprado hace unos años, y ambas querré incluirlas también, por su valor estético.   

El gran pulpo evoca la novela de Julio Verne titulada Veinte mil leguas de viaje submarino, por lo del ataque de un pulpo o un calamar enorme que es uno de sus incidentes más dramáticos.  Estando en el colegio encontré una edición ilustrada en la biblioteca y me lo leí dos veces, en la segunda mitad del decenio de los años 60.  La primera vez pasé todo el tiempo, unas tres semanas, fascinado y en las nubes, y uno o dos años después quise repetir la experiencia y fue como estar leyéndolo por primera vez.  La intensidad de las emociones se debió posiblemente a las ilustraciones, que eran láminas en colores.  Se veía a los ocupantes del submarino en salones elegantes como los del "Titanic" mirando a través de sus ventanales a la fauna marina.  Con ningún otro libro sucedió lo mismo, y hubo algo parecido solamente con algunas películas.

Hace como un cuarto de siglo estuvo por un tiempo en Bogotá un artista francés de arte callejero con el seudónimo "Nemo", que es el nombre del capitán del submarino de la novela.  Sus dibujos eran todos de los de plantilla (stencil) y muy hermosos.


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