martes, 21 de julio de 2015

La medusa




Recorriendo las calles de la ciudad con algo de prevención (cada día son más peligrosas) va uno viendo que los graffiti de la era actual pueden ser clasificados en dos categorías fundamentales, "dibujo" y "texto", que pueden aparecer combinadas.  A ambas se las puede dividir a su vez en dos subcategorías, que serían "sencilla" y "compleja", o mejor, en tres: "sencilla", "medianamente compleja" y "muy compleja" (o en todos los grados de complejidad que se quiera agregar).  La complejidad en ambos casos puede adquirir las proporciones épicas del mural.  A la primera de las dos categorías básicas ("dibujo") también se la puede subdividir en "a mano alzada", "con plantilla" (o "modelo", "patrón para estarcir" o "estarcidor", lo que en inglés llaman stencil), y  "material impreso", o  en "obscena" y "no obscena", que es la más común de las últimas dos, y a la segunda ("texto") en "a mano alzada" y "con plantilla".

Con eso se ve que la labor de clasificar es un poco complicada.  Otra complicación, que no creo que nadie se haya tomado el trabajo de investigar, es la tasa de renovación o sustitución, dada por el promedio de vida de un diseño, que debe uno suponer que puede variar según varios factores, como la calidad del diseño, su tamaño, el estrato socioeconómico del sector o su uso (residencial, comercial, industrial, etc.), el tamaño de la ciudad, el país, la región y el continente. 

Sería una investigación de las de tipo "generacional", que es como llaman las investigaciones prolongadas que abarcan más de una generación, o sea, unos tres decenios o más.  Conozco el caso de un  graffito de género político que permaneció en cierta pared esquinera de una casa vacía durante un período de tiempo así de extenso.  Era de la Autodefensa Obrera (ADO), un grupo insignificante de guerrilla urbana a lo tupamaro en el que se vieron involucrados dos de mis primos, incluyendo a un hijo del folclorista Guillermo Abadía Morales.  Su emblema era la parte delantera de unas pinzas muy bien dibujadas que pude esbozar hace unos cinco años, pero al querer fotografiarlo hace unos dos ya era demasiado tarde: había sido cubierto por otro dibujo.  Por ahí tengo mi esbozo y si logro encontrarlo lo fotografiaré para exhibirlo aquí.

El rasgo sobresaliente de los diseños complejos de éste género de arte es su apiñamiento barroco.  Esto evoca las fachadas y los códices mayas, a los que los expertos atribuyen un "horror al vacío" *.  Por eso lo mejor resulta ser ciertos dibujos pequeños y aislados como el de la aguamala o medusa que acompaña éste texto.  Parece ser que los "grafiteros" han desarrollado varios estilos.  No podría distinguirlos porque nada sé de ellos.



* En las artes gráficas esa expresión ("horror vacui" en latín) se refiere a la costumbre de llenar toda la superficie de un espacio con una profusión de detalles.  (Otro ejempo es el arte islámico arabesco.)  En la física se atribuye el origen del concepto a Aristóteles (ver la explicación enrevesada en su Física, Libro IV, sección 8).  Luego se lo expresó con la frase "la Naturaleza detesta el vacío".  Ahora los físicos nos dicen que no existe realmente el vacío y que del supuesto vacío surgen partículas (si entendí bien éste asunto).


     

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